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Animales, estos rentables compañeros

by Garden magazine

En los años 80 los centros de jardinería europeos,  observando a sus vecinos en los USA y con el fin de reducir la enorme estacionalidad de sus facturaciones, hasta entonces muy “vegetales” y por lo tanto, primaverales, decidieron invertir y crear en sus negocios zonas de venta de productos para animales. Las primeras implantaciones, aunque tímidas y poco profesionales, demostraron los efectos positivos de su implantación.


En efecto, nuevos clientes (nunca vistos antes), menos estacionalidad de las ventas, fácil gestión de las familias inertes, atractivo para el cliente de los animales vivos, márgenes elevados y poca competencia organizada, convirtieron a los centros de jardinería en lugares de visita obligada para los apasionados de los animales, pero sobre todo para familias deseosas de encontrar alternativas de ocio en sus días de descanso.


Desde entonces, la evolución ha sido imparable. Hoy es difícilmente concebible encontrar un centro de jardinería sin esta sección, hasta el extremo que en ciertos mercados europeos, el sector más fuerte de venta de productos para animales es el de los centros especializados de jardinería, a excepción de la venta de alimento para perros y gatos, donde super e hipermercados tienen una muy fuerte participación de mercado.


Hoy en día encontramos centros de jardinería en Europa con zonas de animales de más de 1.500m2, con un peso específico de la facturación de esta familia que puede llegar en algunos casos hasta el 35%, (siendo la media un 20%). Al mismo tiempo, esta familia, a pesar de una coyuntura de consumo estancado, sigue creciendo. No como en años anteriores pero, en todo caso, demuestra una resistencia mayor.

A esto se deben añadir, por un lado, unos márgenes  (alrededor del 45%) que, aunque impactados por el margen reducido que se aplican a alimentos de perro y gato de las grandes marcas, resulta más que razonable, y por otro, unas facturaciones por metro cuadrado que pueden triplicar o más, a las de las otras familias de productos del centro. Y lo mejor de todo….esta familia de productos fideliza y crea relaciones emocionales entre distribuidor y cliente lo que permite mantener una frecuentación estable durante todo el año y crear ligámenes no puramente comerciales con el cliente.

Pero no todo es positivo. La merma en animal vivo, la necesidad de un personal más cualificado,  inversiones iniciales y de mantenimiento elevadas, pueden ser un freno para implantar esta sección o hacerla crecer.

Pocos se han arrepentido de la decisión de crear una zona de animales…porque finalmente, bien llevadas, son rentables…y al final, esto es lo cuenta.

José Luis Llacuna
Director de Green Arrow Consulting
www.greenarrow.es

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