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Enric Martí (Jardineria Martí)

by Garden magazine

“Sin hoja de ruta hacia un fin, el día a día se convierte un poco rutinario”

Enric Martí Bruñol tiene 29 años y es Ingeniero Técnico Agrícola (Especialidad de Horticultura y Jardinería). Se incorporó al negocio familiar en 2006 y actualmente gestiona la empresa ubicada en Vila-Sacra (Girona).

¿Qué recuerdos tienes de tu infancia “vivida” en el garden center?

Recuerdo atender a los clientes en bicicleta, al grito de “ síganme! ”; recuerdo haber pasado muy buenos momentos con el personal y con los clientes…
Conduciendo el tractor con muy pocos años, soñando un día poder llevar el camión…

¿Cuándo te planteaste seguir con el negocio familiar?

Desde siempre me vi trabajando en casa: un oficio bonito, con relación constante con la gente, en un ambiente envidiable.

¿Qué trabajos hacías cuando empezaste a colaborar en el garden?

Atender a los clientes y enseguida pequeños trabajos de jardinería. Cuando tuve moto, empecé a hacer presupuestos de pequeños trabajos y a dirigirlos…la gente se extrañaba que un chaval de 16 años hiciera eso, pero hoy esa confianza que me dieron hace que esté preparado para todos los retos del presente. Las tareas que me encargaban subían el nivel de exigencia y responsabilidad, según iba demostrando que era válido. En casa siempre fueron muy generosos conmigo en ese sentido. Siempre he sentido el negocio familiar como algo mío, pero eso se debe también a que me han permitido sentírmelo mío. No siempre es así…Me hicieron siempre partícipe de las decisiones, de los éxitos y fracasos.

Cuéntanos alguna anécdota de tus inicios…

Recuerdo -con 9 ó 10 años- ser el encargado de llevar con la carretilla las plantas a los clientes. Creo que casi la mitad me daban propina y con esas propinas llegué a comprarme una bicicleta. Más tarde llegaron los primeros jardines;  no digo que más adelante no tengas interés, pero sí es cierto que en los primeros, por ser algo nuevo, los vives más intensamente. Con los clientes de los inicios  -yo tenía 18 años-, siempre nos ha unido una relación especial, pues muchos de ellos siguen viniendo a comprar. Recuerdo un inglés que puso Enric al Ciprés de la entrada (como si se tratara de un perro). Recuerdo también las caras de los clientes cuando aparecía un chaval de 18 años con un Opel Corsa viejo como encargado del negocio; luego les demostraba que la edad no era importante, sino las ganas de hacer bien las cosas.

¿Cuándo te incorporaste profesionalmente al garden y qué trabajo realizabas?

Entré en 2006 con 23 años. Me dediqué al diseño y construcción de jardines juntamente con mi padre, pero mi función principal fueron las compras y la gestión en general del Garden.

¿Cuáles son tus funciones actualmente?

Dirijo los trabajos de jardinería y hago visitas a clientes. Por otro lado, llevo el día a día del centro de jardinería: compras, personal,… y también queda tiempo para atender a los clientes, la “esencia” del negocio. Es allí donde percibes qué cosas nuevas debes incorporar, qué cosas gustan y cuáles no. El contacto con el cliente es la fuente de propuestas de cambios y mejoras.

¿Qué objetivos profesionales te marcas?

Seguir creciendo en conocimientos y experiencia para poder seguir dando servicio en todos los distintos segmentos que trabajamos; desarrollar servicios paralelos a la jardinería para poder dar más cobertura a los las necesidades de los clientes. Hay muchísimas cosas aparte de vender plantas (hacer plannings de tratamientos, sistemas de recuperación de aguas, sistema de riegos, robots cortacéspedes, vallas perimetrales,…) y creo que la dirección que hay que tomar es dar un servicio global al cliente, para que puedan delegar en ti más de una tarea. En definitiva, seguir diversificando sin bajar la solvencia en ningún apartado.

¿Cuáles son los pros y contras que has vivido tú al trabajar en la empresa familiar?

He podido desarrollar lo que estudié en su momento, he podido relacionarme con gente de países y lugares muy distintos y aprender de distintas maneras de trabajar y ver la vida. He podido recoger los frutos del esfuerzo, ver que aquella idea que te pasa por la cabeza, es realizable, y además funciona…Pensar, “desarrollar, realizar, poner en marcha”. Esa es sin duda lo que más me gusta de mi trabajo. La libertad de decidir hacia dónde ir y hacia dónde orientar el negocio. Los contras…sólo hay uno. La falta de tiempo para uno mismo. La imposibilidad de hacer 15 días de vacaciones seguidos o la imposibilidad de apagar el teléfono durante una semana. Abrir durante 4 meses los 7 días de la semana se hace duro, pero todos los trabajos tienen sus contras.

¿Recuerdas algún consejo que te hayan dado tus padres y que te ha dejado huella?

Muchos, podría llenar una página. Sin duda, la educación y consejos recibidos por mi padre han sido esenciales, básicos, indispensables. Muchos días en que me salen bien las cosas, doy gracias por todo lo que me enseñó. Yo hice una ingeniería técnica, pero siempre digo que con él al lado hice un Master de cómo llevar un negocio. Yo creo que la frase que mejor resume su filosofía era : “Nadie Regala Nada”. Todo lo que él hizo se lo ganó con esfuerzo, renunciando a muchas cosas, pensando que eso era lo mejor para nosotros; trabajar para darnos un futuro próspero. Sin duda, siempre admiraré su tenacidad y dedicación y guardaré todos esos consejos para continuar lo que él empezó con su padre.

¿Qué consejo darías tú a personas jóvenes que se plantean ahora integrarse en la empresa familiar?

Que piensen en 5 ó10 años adelante e imaginen cómo les gustaría tener su negocio y cómo le gustaría que estuviera organizado. Si tienes esa idea de lo que quieres, poco a poco, vas convirtiendo esa idea en realidad. Es lento, pero se van consiguiendo avances día a día. Sin hoja de ruta hacia un fin, el día  a día se convierte un poco rutinario. Hay que tener una meta por la que luchar, por la que invertir tu tiempo para alcanzarla. Si, por el contrario, no existe esa motivación, se carece de ilusiones y la única motivación es el dinero que llega a fin de mes, le diría que se lo replanteara. Si sigues el negocio familiar sólo como un medio de vida, es mejor buscar un trabajo con menos preocupaciones en otro sitio. Los negocios familiares son muy exigentes en dedicación y, muchas veces, no todo vuelve en forma de dinero, sino también en realización personal;  ver que aquello que anhelabas años atrás, poco a poco, lo vas consiguiendo y para eso hay que estar motivado y tener retos e ilusiones.

Desde que estás integrado profesionalmente en el garden ¿cuáles han sido los cambios más destacados realizados en el mismo?

Hemos modernizado las instalaciones y hemos ampliado la superficie de exposición. Hemos intentado mejorar precios buscando mejores opciones de compra y optimizar la manera de trabajar para ser más productivos. Hemos diversificado para que el cliente no tenga que ir a varios sitios. Si tienes buenos productos y a un buen precio lo vendes tú, sino se lo venderá otro. En definitiva, hemos hecho más atractivo nuestro establecimiento. La clave es que el cliente se sienta a gusto, como en casa, y encuentre todo lo que necesita. Y lo mejor de esta idea es que nunca acabas el reto, siempre hay cosas para seguir mejorando. Si un día llega el momento que no quieres seguir este proceso es mejor dejarlo, pues no hay ni éxito ni felicidad.

¿Cuál es tu opinión sobre el futuro del sector?

No creo que estemos peor que otros sectores. Pensar eso sólo llena de pesimismo a la empresa. No han cerrado centros de jardinería y eso es señal que el sector no está muerto. Peor les ha ido a las inmobiliarias, a las pequeñas tiendas de ropa, que han sido “comidas” por franquicias con las que no pueden competir. Hay que potenciar el sector, hacer campañas de publicidad para incentivar las compras y reinventarse para seguir siendo un sector de importancia.

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