Las prácticas de residuo cero en el jardín se centran en la reutilización y la prevención de residuos. Esta tendencia está ganando cada vez más adeptos y la industria de la jardinería ofrece soluciones para ello.
El concepto residuo Zero Waste (Residuo Cero) ganó reconocimiento principalmente gracias a restaurantes como The Silo en Londres: incluso su diseño interior está orientado a no generar residuos. Desde ese momento, se ha convertido en un movimiento global, con redes regionales que celebran anualmente el “Day Zero Waste”, realizando cada 30 de marzo actividades para fomentar la prevención de residuos y la conservación de los recursos. Según establece la Red Europea Zero Waste, los principios rectores incluyen el uso de recursos renovables y sistemas de producción circular, así como la extracción de materias primas de materiales reciclados.
Muchas empresas del sector verde han integrado estas estrategias de prevención de residuos en sus planes de sostenibilidad. Como resultado, el reciclaje se ha convertido desde hace tiempo en una parte integral de la fabricación de productos. De esta forma, materiales como el PET procedente de residuos posconsumo no acaban en vertederos, sino que se reutilizan en nuevas macetas y jardineras. Además, se están realizando esfuerzos para reducir gradualmente el uso de plásticos en jardinería y para depender cada vez más de materiales naturales o especialmente duraderos. Para evitar la sobreproducción y el desperdicio, las fibras naturales se mezclan con plástico o se limita la gama de colores de las nuevas colecciones.
Cuidado natural del jardín
En jardinería, la filosofía de cero residuos busca un ciclo natural, apoyándose en productos orgánicos para el cuidado de la tierra y las plantas. Los fertilizantes orgánicos de liberación lenta utilizando restos de lana de oveja son un ejemplo. Este material de origen animal tiene una excepcional capacidad de retención de agua y proporciona a las plantas nutrientes esenciales como nitrógeno, potasio y fosfato. Otros productos, como los gránulos que retienen humedad, los productos fitosanitarios a base de aceite de naranja o las pastillas de sustrato de coco, también están libres de sustancias sintéticas y son biodegradables.
Menos residuos, más compost
Los estudios demuestran que alrededor del 40% de los residuos alimentarios domésticos podrían compostarse en lugar de desecharse. Los residuos de la cocina y jardín pueden utilizarse para mejorar la calidad del suelo y el crecimiento de las plantas. Para ello, existen compostadores prácticos de uso interior y exterior, disponibles en una amplia variedad de diseños y materiales. Para obtener resultados más rápidos, existen compostadores de lombriz o sistemas de compostaje en caliente. Esto permite compostar durante todo el año y reduce de forma natural la cantidad de residuos que van a parar a los vertederos.
Reciclaje creativo
Reutilizar y dar un nuevo uso a los objetos usados de forma creativa para reducir los residuos, ya sean macetas hechas con palés de madera viejos, muros de hierbas aromáticas hechos con malla metálica o mini invernaderos hechos con botellas de vidrio, pueden ser reutilizados en el jardín. La industria de la jardinería ofrece muchas ideas de reciclaje creativo a través de talleres de reciclaje en centros de jardinería y tiendas de bricolaje, así como blogs que ofrecen inspiración y consejos prácticos. De esta forma, los residuos aparentemente inútiles se transforman en diseños de exteriores únicos y funcionales.
La tendencia hacia la jardinería sostenible
Como parte de una tendencia creciente hacia una jardinería respetuosa con el medio ambiente y eficiente en el uso de los recursos, la jardinería de residuo cero continúa ganando popularidad. Esto se hace evidente no solo en la creciente demanda de productos respetuosos con el medio ambiente y eficientes en el uso de los recursos, sino también en la popularidad de los proyectos DIY y del cultivo de hierbas y hortalizas propias.






