“El garden center puede tener un enorme potencial de crecimiento”
Con una combinación poco habitual de sensibilidad creativa y visión empresarial, Aniol representa a la nueva generación que se incorpora a Aliat, la central de gardens líder del sector. Hijo de Emma Graupera y Josep Maria Pitarque, Aniol se incorporó a Aliat hace ahora justo un año, tras desarrollar parte de su carrera profesional en el sector de la moda de lujo, donde adquirió experiencia en gestión de marca, experiencia de cliente y posicionamiento estratégico.
Sin embargo, su vínculo con el mundo del garden viene de mucho antes: ha crecido entre viveros y centros de jardinería, observando desde dentro la evolución de un sector en constante transformación. Ahora, hace justo un año, regresó a él con una mirada renovada, nuevas inquietudes y la voluntad de aportar valor a un proyecto con una larga trayectoria.

Coincidiendo con su primer año en Aliat, hablamos con Aniol Pitarque para saber más sobre su recorrido profesional, su visión del sector y el futuro de Aliat.
Garden Magazine (GM).- Aniol, tu trayectoria profesional comenzó en un ámbito muy distinto al del garden center. ¿Cómo ha sido el recorrido que te ha llevado hasta Aliat?
Aniol Pitarque (AP).- Durante varios años trabajé en el sector de la moda de lujo, en firmas internacionales que me permitieron aprender mucho sobre gestión de marca, experiencia de cliente y organización de equipos. Fue una etapa muy enriquecedora, tanto a nivel profesional como personal. Pero el mundo del garden siempre ha estado muy presente en mi vida. He crecido entre viveros y centros de jardinería, así que, en julio del año pasado, cuando surgió la oportunidad de incorporarme a Aliat, sentí que era el momento adecuado para volver a un entorno que conozco desde dentro y que siempre me ha apasionado.

GM.- ¿Qué recuerdos de infancia conservas vinculados al mundo del garden?
AP.- Muchísimos. Desde pequeño pasé muchas horas en gardens, acompañando a mis padres o simplemente correteando entre los pasillos del garden. Recuerdo especialmente Jardiland Mataró, donde trabajaban y que, durante mi infancia, fue casi como un patio de recreo para mí. También tengo muy presentes las visitas a Catalunya Plants, donde Miquel Siñol (el padre de Gerard) nos enseñaba a mi hermano y a mí los ponis y los animales. Todos ellos son recuerdos que sigo teniendo vivos. En aquel momento no era plenamente consciente del impacto que todo aquello tendría en mi vida, pero hoy veo claramente que ese contacto temprano con el mundo del garden ha influido mucho en mi manera de entender el sector.
“Mi primer año en Aliat ha sido muy intenso y enriquecedor”
GM.- Además, también has trabajado en distintos gardens y viveros europeos. ¿Qué te parecieron esas experiencias?
AP.- Sí, y fueron experiencias muy importantes para mí. Con 16 años pasé un año trabajando en Barton Grange Garden, en Inglaterra, uno de los centros de jardinería más reconocidos de Europa. Fue una etapa muy completa que me permitió perfeccionar mi nivel de inglés y aprender mucho sobre atención al cliente, organización de espacios y funcionamiento de un garden de gran nivel. Más adelante trabajé en Cultius Ponç y Garden Ponç, donde pude profundizar en aspectos más técnicos del sector, especialmente en el cultivo y la logística. También pasé por Endanea Garden, donde descubrí otra forma de entender el garden como espacio comercial, experiencial y de relación con el cliente. Posteriormente, trabajé durante un verano en Giorgio Tesi Group, en Italia, uno de los grandes productores europeos de planta ornamental. Allí pude conocer mejor la dimensión productiva del sector y comprender con más profundidad toda la cadena de valor. Todas estas experiencias me han permitido conocer el mundo del garden desde perspectivas muy distintas y comprender mejor su realidad, su complejidad y su enorme potencial.

GM.- En Aliat desempeñas funciones muy diversas. ¿En qué consiste tu trabajo y cuáles son tus principales responsabilidades?
AP.- Mi trabajo es bastante transversal y eso me permite estar en contacto directo con todos los actores del sector. Una parte importante de mi actividad consiste en visitar los gardens, conocer de cerca su realidad y sus necesidades. También mantengo una relación directa con productores de plantas y proveedores, con quienes coordinamos acciones y planificamos campañas. Otra de mis responsabilidades es colaborar en la organización de las ferias y eventos de Aliat. En definitiva, procuro que la comunicación entre todos sea fluida y que las iniciativas que impulsamos desde la central aporten un valor real a los gardens afiliados.
“De pequeño pasé muchas horas jugando entre plantas, macetas y substratos”
GM.- ¿Cómo ves la situación actual del sector del garden center?
AP.- El sector afronta retos importantes, como la competencia de las grandes cadenas, la profesionalización o el relevo generacional, pero también tiene una gran oportunidad. El consumidor valora cada vez más lo natural, lo sostenible, lo saludable y lo local, y las plantas se han convertido en una forma de bienestar y conexión con la naturaleza. En este contexto, creo que el garden center puede tener un enorme potencial de crecimiento si sabe adaptarse, comunicar mejor su valor y ofrecer experiencias más allá de la simple venta de producto.

GM.- ¿Qué diferencia a un garden independiente frente a otros canales de venta?
AP.- Principalmente, tres cosas: pasión, conocimiento y cercanía. Un garden independiente no es solo un punto de venta; es un espacio donde el cliente encuentra asesoramiento especializado, inspiración y una relación más personal. Detrás de cada garden hay profesionales que conocen el producto, entienden las necesidades de sus clientes y viven la jardinería con auténtica vocación. Esa capacidad de acompañar, aconsejar y crear confianza es, sin duda, su gran valor diferencial.
GM.- ¿Qué fortalezas destacarías de Aliat?
AP.- La mayor fortaleza de Aliat es, sin duda, el espíritu de la “familia ALIAT”: el sentimiento de pertenencia, confianza y colaboración que une a sus afiliados, proveedores y miembros de la central. Esa conexión es, seguramente, uno de los secretos del éxito.
“El valor diferencial del garden es su capacidad para acompañar, asesorar y generar confianza en el cliente”
GM.- Compartes el día a día profesional con tu padre, Josep Maria Pitarque, fundador de Aliat. ¿Cómo es trabajar a su lado?
AP.- Es una experiencia muy enriquecedora, tanto en lo profesional como en lo personal. Mi padre tiene una visión muy clara del proyecto y una enorme experiencia en el sector, pero, al mismo tiempo, siempre ha tenido una actitud muy abierta a escuchar, compartir y dar espacio a nuevas ideas. Eso es algo que valoro especialmente, porque me ha permitido aportar mi propia mirada desde el primer momento. Además, su forma de liderar es muy cercana y humana, basada en la confianza, el respeto y las relaciones a largo plazo. Poder aprender a su lado, viendo cómo toma decisiones y cómo se relaciona con el sector, está siendo una auténtica master class para mí.
GM.- ¿Hay algún consejo profesional de tu padre que tengas especialmente presente?
AP.- Sí, hay uno que me ha repetido muchas veces: la importancia de saber escuchar, especialmente cuando se forma parte de un proyecto colectivo como Aliat. Siempre me dice que las mejores decisiones suelen surgir cuando se escucha con atención a las personas. También me ha enseñado a confiar en el equipo, a valorar la experiencia de los demás y a no tener miedo de preguntar, contrastar opiniones o seguir aprendiendo.

GM.- En este primer año has podido conocer Aliat y la realidad de muchos gardens desde dentro. ¿Qué es lo que más te ha sorprendido?
AP.- Sobre todo, la profesionalidad y el nivel del sector. Desde fuera, a veces se percibe el garden como un negocio tradicional o familiar, y en parte lo es. Pero eso no está reñido con la innovación, la creatividad ni con una gestión cada vez más profesional. He visto nuevas ideas, mucho compromiso con el cliente y una clara voluntad de evolucionar. Al mismo tiempo, creo que los gardens todavía tienen margen para avanzar en comunicación, experiencia de compra, digitalización y, sobre todo, en la forma de transmitir al cliente todo el valor que pueden ofrecer.
“La mayor fortaleza de ALIAT es, sin duda, el espíritu de la ‘familia ALIAT’”
GM.- ¿Qué momentos destacarías de este primer año en ALIAT?
AP.- Mi primer año en Aliat ha sido muy intenso y enriquecedor, lleno de experiencias que me han permitido conocer desde dentro el funcionamiento de la central y del sector. Uno de los momentos más significativos fue mi participación en las comisiones de inerte y vegetal de julio de 2025, prácticamente durante mi primera semana en Aliat. Fue una forma muy directa de entrar en contacto con la dinámica de la central, los afiliados y los proveedores. También fue muy especial mi primera participación en Iberflora, donde pude vivir la feria desde dentro, colaborar en el montaje del stand de Aliat y aprender de muchos profesionales del sector. Otro recuerdo destacado es el viaje a Marrakech, dentro del programa Aliat Tour, en cuya organización pude implicarme directamente. Y, por supuesto, la feria interna celebrada en Galicia, que fue una edición extraordinaria tanto por el entorno como por el nivel de los gardens visitados, como por la enorme sintonía que hubo entre afiliados y proveedores. Todos estos momentos me han ayudado a entender mejor la fuerza del grupo y la importancia de generar espacios de encuentro entre los distintos profesionales del sector.
GM.- En este tiempo, has conocido de cerca a muchos afiliados de Aliat. ¿Qué aprendizajes te ha dejado ese contacto directo?
AP.- Sobre todo, que no existe una única manera de hacer bien las cosas. Cada garden tiene su propia historia, su estilo de gestión y una relación muy particular con su entorno y con sus clientes. Esa diversidad es una de las grandes fortalezas de Aliat. Cada afiliado aporta una visión distinta y, juntos, forman un grupo muy rico en experiencia y conocimiento. También me ha impresionado el esfuerzo, la dedicación y el compromiso que hay detrás de cada propietario de garden.

“Trabajar al lado de mi padre está siendo una auténtica master class para mí”
GM.- ¿Crees que el relevo generacional es uno de los grandes retos del sector? ¿Cómo debería afrontarse?
AP.- Sí, sin duda. Es un reto importante, pero también una oportunidad para combinar experiencia y nuevas ideas. Debe afrontarse escuchando mucho a quienes llevan años en el sector y dando espacio a las nuevas generaciones.
GM.- ¿Qué prioridades te gustaría impulsar en esta nueva etapa dentro de Aliat?
AP.- Me gustaría contribuir al desarrollo de nuevas herramientas y servicios que ayuden a los afiliados a gestionar mejor sus gardens. Pero, al mismo tiempo, creo que es fundamental preservar aquello que forma parte del ADN de Aliat: la colaboración entre afiliados. La “familia Aliat” se ha construido gracias a la experiencia, la generosidad y el compromiso de sus miembros. Seguir escuchando, aprendiendo de ellos y compartiendo conocimiento será clave para continuar evolucionando como grupo.
GM.- Si miras hacia el futuro, ¿cómo te gustaría ver a ALIAT dentro de cinco años?
AP.- Me gustaría ver una central aún más fuerte, preparada para afrontar los nuevos retos del sector y con gardens cada vez más innovadores. Además, estoy convencido de que Aliat continuará siendo un referente en el sector del garden, no solo por su dimensión, sino por su capacidad de generar colaboración, innovación y valor real para sus afiliados. El objetivo es seguir creciendo juntos, reforzando aquello que nos hace diferentes: la profesionalidad de nuestros gardens, el espíritu colaborativo de la familia Aliat y la pasión compartida por el sector verde.

“Es fundamental preservar aquello que forma parte del ADN de ALIAT: la colaboración entre afiliados”


