De izquierda a derecha: Héctor Enrique Verdú Verdú, segundo teniente de alcalde y delegado de Hacienda y Personal del Ayuntamiento de San Javier; Adela Marrero, hija de Adela y la quinta Adela en la saga; Adela Monteagudo; Sergio Martínez Ros, delegado de Deportes, Agricultura, Emergencias, Protección Civil y Extinción de Incendios del Ayuntamiento de San Javier; y María Isolina Monteagudo, madrina y la única hermana del padre de Adela Monteagudo.
El pasado 27 de junio, Adela Monteagudo celebró junto a 150 personas los más de 40 años de vida del centro de jardinería. Los asistentes disfrutaron de un recorrido por sus instalaciones a través de un tour gastronómico inspirado en el ciclo del árbol. Todo comenzó con la semilla que plantó su padre, José María Monteagudo, conocido como Chemari, en el vivero familiar, dando origen a lo que hoy es Única Garden.




Los asistentes pudieron pasear por el garden, recorriendo cada una de las etapas señalizadas por las que ha pasado el proyecto. En cada una de estas paradas había una propuesta gastronómica y también cava, jamón recién cortado y una tarta con más de 40 velas. El broche final lo puso el páter, quien bendijo el garden y les deseó sus mejores deseos. Adela también expresó, emocionada, unas palabras a los asistentes, contando la apasionante historia del centro de jardinería. Posteriormente, se plantaron dos cipreses: uno en recuerdo de su padre, Chemari y su abuelo, simbolizando la inmortalidad hacia el cielo, y otro por el futuro, como símbolo de prosperidad.
La etapa de germinación de este proyecto nació de la ilusión compartida por un abuelo y un padre paisajistas, ambos profundamente motivados por el amor a la tierra y a las plantas. Adela creció como una plántula, rodeada de raíces, variedades y manos llenas de tierra. Aprendió observando, sintiendo y viviendo, porque entendió desde muy joven que este oficio no se hereda: se vive.
El crecimiento fue a pulso, enfrentando crisis, pérdidas y expropiaciones, pero también fortaleciendo un vínculo profundo con la tierra. Mientras estudiaba Derecho, Adela no se alejó del jardín; seguía cuidándolo, protegiendo su historia y defendiendo su florecer.





Con la floración llegó el momento de mostrar todo lo cultivado. Única Garden se abrió al arte, la belleza y el entorno, con cada nuevo proyecto brotando desde el respeto a sus raíces. En la etapa de fecundación, Adela recoge el legado familiar y lo transforma, con la mirada puesta en el futuro, pero sin perder la esencia que la vio crecer. Así comienza una nueva etapa: la de la renovación y la dispersión de semillas, para seguir creciendo con fuerza y sentido, siendo el garden tan polifacético como es Adela. Ella quería transmitir todo lo que el garden le transmitía, y así es, desde la entrada del centro de jardinería, hasta en el Café Garden, donde se saborean las plantas en cada infusión o en cada plato, —siempre hay algo de la finca —; en los eventos, el arte, donde se exhibe la historia del Mar Menor en cuadros, en obras con orquídeas y en libros antiguos de 1936 actualizados, dedicados a Adela, disponibles para quienes visitan el garden.





Historia
La idea de crear un espacio dedicado al cuidado de las plantas nace en 1983, cuando el abuelo de Adela y su padre, José María Monteagudo “Chemari”, ambos grandes amantes de la naturaleza y el paisaje, fueron los promotores de este proyecto. Durante todos estos años han tenido la oportunidad de reinventarse una y otra vez.
Adela vivió la primera expropiación forzosa en 1994, cuando tenía solo 14 años. Ya entonces aprendió a luchar por sus plantas, trasplantando palmeras para que no murieran bajo las excavadoras que preparaban el terreno de la carretera. Junto a su abuelo y su padre, trasladaron ejemplares en menos de tres días, logrando salvar muchos de ellos. Allí comenzó el vínculo con la tierra, en medio de una expropiación ejecutada con nocturnidad y alevosía, por ocupación rápida, lo que les obligó a actuar con mucha experiencia y rapidez para que todo saliera bien. Gracias a ese esfuerzo, consiguieron salvar cerca de 1.000 ejemplares.
La segunda expropiación forzosa se produjo en 2001. Adela salió en los periódicos regionales como “una joven enfrentándose en cuerpo y alma por sus tierras frente a retroexcavadoras”, encadenándose a varios ejemplares para que las máquinas Caterpillar no pudieran matar a los árboles ni pasarlos por encima. Solo el SEPRONA pudo detener aquel desastre. Adela, pidiendo auxilio por teléfono, consiguió 7 días de receso para poder cambiar junto a su padre todas esas plantas.
En cada una de las expropiaciones se perdieron 20.000 m², donde se encontraban la balsa, los invernaderos, los edificios principales y el corazón del garden. Tanto las expropiaciones como las grandes crisis económicas desde 1987 eran pruebas para reinventarse, y Adela creció con ellas.
Adela estudió Paisajismo y, después de la última expropiación, empezó a estudiar Derecho — motivada por las expropiaciones —, mientras seguía en el garden, al lado de su padre y siendo madre de tres hijos (“el futuro”, como ella los llama, porque según dice, un garden sin descendencia no tiene futuro). Ser abogada y paisajista le ha servido para luchar hasta el final por sus tierras. Todo el proceso de expropiación los debilitó bastante, pero también reforzó el garden con construcciones que, a día de hoy, le dan ese encanto especial.
Tras enfermar su padre en 2018, la finca recibe el nombre de Única Garden, con el cambio generacional liderado por Adela, cuyo objetivo era satisfacer las demandas de las tendencias actuales del paisajismo en la zona del Mar Menor, en la Región de Murcia.
José María Monteagudo “Chemari”, el padre de Adela, decía que el jardín era como su cuarto hijo, al que se dedicó con pasión hasta el último momento de su vida: era el pulmón de su vida. Adela ha crecido con todas y cada una de esas especies desde su plantación, entre árboles frutales, ornamentales, arbustos, palmáceas y trepadoras, tanto nativas como introducidas, que responden a los requerimientos ecológicos y al embellecimiento del entorno en la región.
Actualmente, es el cuarto hijo también de Adela y su lugar de apego. Ve sus raíces en el garden, en cada árbol, en cada semilla que se plantó, conoce la historia de cada especie porque creció y nació con ellas. Se trata de un garden con mucha historia y mucha alma. Muchos ejemplares no se venden, pero se pueden admirar, como varios Tamarix gallica convertidos en bancos bajo su sombra, o un centenar de Araucarias, formando un bosque de más de 15 metros de altura, no existentes en la actualidad en España, pero sí en Única. Especies muy únicas, como la finca.




Instalaciones y productos
Única Garden cuenta con una superficie de 50.000 m² y alberga 1.000 variedades de plantas. Tiene una zona cubierta con una estructura de madera de 1.000 m², donde se encuentra la zona de cajas, artículos de decoración y accesorios, arte, plantas de interior, abonos, fitosanitarios, semillas, macetas, productos para el riego y para la limpieza de las piscinas. En la zona exterior, además de plantas, árboles, arbustos y trepadoras, también se pueden encontrar macetas de barro y piedra decorativa, tres invernaderos y fuentes integradas en el garden. Toda la superficie está destinada a la venta y es un gran jardín donde se puede pasear y disfrutar del entorno.
En este centro de jardinería también se puede saborear un delicioso café o infusiones bajo la sombra del ficus de los deseos, disfrutando del sabor de las plantas (buganvillas, flores, aromáticas, sansevierias), creando un ambiente de lo más pintoresco. Este ficus de los deseos es un ejemplar centenario que, como no podía ser de otra forma, tiene su historia. Los visitantes de este centro de jardinería pueden venerar una choricia también centenaria frente a las fuentes de la Victoria, bajo cuya sombra se encuentra una cruz que rescató el padre de Adela del municipio de San Javier, ante las retroexcavadoras. La cruz descansa allí, en un merendero renovado de los años 50, un lugar donde se siente una tremenda paz entre la sombra, el sonido del agua y el de los pájaros. Son jardines con alma, como dice Adela, y esa es su firma. Cerca está el rincón de los limoneros del abuelo de Adela: “Los limoneros de mi infancia”, con plantaciones de tomates, habas o frutales frente a las higueras de brevas y de gota de miel, que se entremezclan junto a los higos chumbos, considerados los mejores de la zona, trasplantados allí de las especies de Villar Alto, de Roda, muy cercano a la finca y propiedad en el pasado de los bisabuelos de Adela, y los ciruelos Claudia y Huevo de toro, albaricoques de San Juan, tan querido por los antepasados de Adela, y allí siguen estando.


Los clientes pueden encontrar plantas autóctonas como el árbol de naranja Grano de Oro, muy demandado en Murcia y difícil de encontrar, lo que les permite diferenciarse y encontrar su mercado. También realizan servicios de mantenimiento, paisajismo y creación de jardines (Paisajismos “con Alma” como describe Adela), así como mantenimiento de piscinas. Además, el garden cuenta con un espacio habilitado para realizar todo tipo de eventos en este entorno exclusivo, donde organizan exposiciones de arte, talleres, comuniones, bodas y encuentros de asociaciones.

Única Garden destaca, sobre todo, por amar lo que hacen: amar las plantas desde el alma. Eso les hace ser más estables comercialmente porque, según Adela: “Eres honesto cuando vendes lo que amas”. También nos explicaba una frase que marcó una no venta que hizo su padre a un cliente que quería un jardín de plantas que no requirieran cuidados, las cuales se parecieran a las plantas de plástico y que no hiciera falta regar. Su padre le respondió que buscara a otra persona, porque él vendía plantas con sentido y vida, y prefería no venderle. Le dijo que las plantas sentían y eran seres vivos como todos nosotros. Esa conversación marcó tanto al cliente que, más de 40 años después, siguen cuidando su jardín.


Esa experiencia hizo a Adela sentirse digna de la sucesión familiar, de la continuidad y, sobre todo, de la lealtad a lo que con tanta alma y esfuerzo se creó. Han dado un giro espectacular a la finca en los últimos años, intentando ser más productivos y aprovechando cada recurso, por pequeño que sea. Creen que no hay que alimentar gastos innecesarios fuera del equipo; hay que equilibrar y ser conservadores en su justa medida. Adela aprendió la contabilidad de la finca con tan solo 12 años e intenta ser conservadora en la actualidad. Todos los excesos son malos, y en la empresa, aún más. Equilibrio, esfuerzo y amor por lo bien hecho es su lema.

