“La relación con el cliente y los trabajadores sigue siendo primordial en mis ocupaciones”
Paula Orozco Garví tiene 33 años y se incorporó al negocio familiar hace 12 años. Estudió Ing. Técnica Agrícola (Especialidad Hortofruticultura y Jardinería), hizo un Máster en Prevención de Riesgos Laborales y también se formó como Auxiliar de Floristería. Actualmente es Miembro de la Junta Directiva de la AECJ y en Viveros La Mezquita ocupa el cargo de Manager Decoración-Tienda Interior.
¿Qué recuerdos tienes de tu infancia “vivida” en el garden center?
Mi infancia la viví no en un Garden, sino en la casa de los abuelos, la huerta. Recuerdo el olor a piensos, insecticidas, la humedad de las patatas de siembra cuando empezaba la temporada. Con 8 años jugaba a atender a los clientes, a cobrar en la máquina registradora, como las niñas de mi edad, pero mi tiendecita era más grande, era de verdad. Recuerdo al abuelo con su bata azul, dando lecciones magistrales sobre cómo tratar los frutales para evitar que se echara a perder la fruta, y a mi padre, sin bata, metido siempre entre facturas y papeles.
¿Cuándo te planteaste seguir con el negocio familiar?
Desde luego te lo planteas en el momento de elegir carrera. Con 17 años te enfrentas a la primera gran decisión de tu vida. No fue fácil decidir entre el inglés, que me encantaba, y la ingeniería agrícola. Finalmente decidí una carrera que pensé me resultaría más fácil terminar por las ayudas que podía recibir desde casa. Terreno conocido, sabía que cuando terminara la carrera volvía a casa a ayudar y darle otro giro a la empresa.
¿Qué trabajos hacías cuando empezaste a colaborar en el garden?
De todo, lo que hiciera falta. Desde trabajos en el vivero, atención al cliente, y caja, hasta que la tienda va tomando forma y te ubicas, terminas la carrera, a ratos entre oficina y mostrador. Viajando y viendo otras tiendas, siempre con la Asociación, e incluso en los viajes particulares siempre había un ratito para ver algun garden, floristería o vivero para sacar ideas y aprender.
Cuéntanos alguna anécdota de tus inicios…
Apenas empezaba la carrera y el vivero iba cobrando forma. Unas hiedras para entutorar con una maquinita muy chula que había comprado mi padre. Cuando terminé de entutorar había que colocarlas. “Papá, ¿Dónde quieres que coloquemos las parras?”… Si el jefe no es mi padre me despiden….
¿Cuándo te incorporaste profesionalmente al garden y qué trabajo realizabas?
El vivero era pequeño, no había gran volumen de ventas en el propio vivero, así que a ratitos era la cajera, otros eran para hacer presupuestos, atender, sobre todo, a ayuntamientos, hasta que el público me obligó a estar más tiempo en tienda y me ocupó el cien por cien del tiempo.
¿Cuáles son tus funciones actualmente?
Hace un par de años empezamos con la floristería, lo que me ocupa la mayor parte de la semana en temporada alta, aunque sigo ocupándome de planta de interior, decoración y este año arrancaremos por fin la sección gourmet. La relación con el cliente y los trabajadores sigue siendo primordial en mis ocupaciones, aunque mi hermana Beatriz me echa una mano en este tema.
¿Qué objetivos profesionales te marcas?
Mantener este negocio siempre en pleno ascenso, nunca conformarme con lo que hay, siempre investigar que se puede hacer para mejorar, mantener y subir las ventas -ahora mismo en la medida de lo posible- y que la tienda esté cada vez mas apetecible para que nuestros clientes no se cansen de venir cada vez con mas asiduidad. Tener un negocio vivo y actual.
¿Cuáles son los pros y contras que has vivido tú al trabajar en la empresa familiar?
Los pros son muchos, muchos más que los contras. Trabajas en tu casa, con tu familia, tú tienes el mando, aunque sea compartido, pero tu opinión cuenta siempre para todo. No hay que pedir permiso, aunque se debe pedir ayuda. Siempre te sientes apoyado por los tuyos, aunque haya días que te tiraras los trastos a la cabeza, pero el enfado se pasa rápido, es como cuando eras pequeño y te peleabas por las muñecas. Lo bueno es que tienes claro que es tu familia, y eso es lo primero.
¿Recuerdas algún consejo que te hayan dado tus padres y que te ha dejado huella?
Que no hay nadie imprescindible en ningún sitio, y que hay que trabajar para que nadie te eche de menos. Si te haces imprescindible no te podrás mover y eso puede quemar.
¿Qué consejo darías tú a personas jóvenes que se plantean ahora integrarse en la empresa familiar?
Desde luego que haya una formación primero. No por el hecho de que el negocio es de tus padres debes entrar a lo loco, o a lo bruto. Siempre aprendiendo, escuchando, mirando, y el tiempo hace el resto. Además es muy bonito seguir aprendiendo también en lo laboral de los tuyos.
Desde que estás integrada profesionalmente en el garden ¿cuáles han sido los cambios más destacados realizados en el mismo?
Desde luego el introducir en un garden muy agrícola y rural la sección de decoración y floristería. La planta de interior también fue un reto para mi. El clima de Cuenca no ayuda mucho a pasar el invierno, así que hay que manejar muchos factores para seguir teniendo una tienda viva y para que nuestro cliente también se acuerde de nosotros en invierno, hacer que se sorprendan para los que todavía no nos conocen y no se imaginaban lo que somos es algo que todavía pretendo.
¿Cuál es tu opinión sobre el futuro del sector?
Nos espera un trabajo todavía durísimo. Pero cuando salgamos de esta crisis vamos a haber aprendido a ser más cuidadosos con nuestros negocios; sabremos la fórmula de cómo salir de un bache, y seguro que seremos capaces de afrontar nuevos retos que nos debemos proponer. Nuestras tiendas deberán ser más dinámicas, no vale el “todo vale”. Debemos ser expertos en lo que nos representa, sin perder un toque de espontaneidad que es lo que le hace a nuestro cliente volver a visitarnos.

