Esta crisis global del Covid-19 está sobrepasando cualquier previsión, ocasionando pérdidas de vidas humanas y daños económicos más allá de lo imaginable. En nuestro sector, ha impactado, además, en el inicio de la temporada alta de ventas y se espera que las medidas de contención social se mantengan aún durante algunas semanas más, imposibilitando a los centros de jardinería abrir sus puertas y operar su negocio durante el periodo más crítico e importante del año.
Llaman la atención las diferentes decisiones y medidas de contención entre los diferentes países europeos, las cuales moldean cómo y cuándo las empresas pueden desempeñar su actividad y, por ende, delimitan las consecuencias y perjuicios económicos que sufrirán estas tras la hibernación. Lamentablemente, España será de los últimos países en abrir las puertas de los centros de jardinería a los clientes. Personalmente, creo que este canal garden perfectamente habría podido ser considerado de actividad esencial, como ha ocurrido en otros países, como Alemania, donde en la mayoría de las regiones las cadenas de bricolaje y centros de jardinería han permanecido abiertos, dando paso a una temporada de ventas positiva. Creo, además, que más allá de la actividad económica para el garden, esta posibilidad tendría un impacto positivo en el estado de ánimo y la salud de muchas personas que encuentran en las flores y plantas una afición, un escape, un disfrute que les permite sobrellevar esta inédita situación más positiva y sanamente.
Por otra parte, el paquete de medidas económicas, de financiación y moratoria de impuestos están resultando menos ágiles, directas e inmediatas de lo que los negocios necesitan para mantener su actividad en el corto y mediano plazo. No en vano, las expectativas empresariales recogidas en las encuestas sectoriales realizadas en los últimas semanas no apuntan precisamente a un escenario optimista, ni tampoco a que esta situación pueda quedar atrás en poco tiempo, por lo que los efectos se presumen prolongados.
Sin embargo, considero que a estas alturas es claro que a raíz de esta crisis sanitaria, económica y social se van a producir modificaciones de nuestra realidad y nuestros hábitos en muchos y diferentes contextos. La forma de socializar, convivir, o entretenernos pienso que será uno de ellos, al menos durante un tiempo. Los hábitos de consumo igualmente se verán modificados. Esto, paradójicamente, puede convertirse en un aliado de nuestro sector en la medida en que el consumidor entienda que le merece la pena disfrutar de la familia y amigos en un contexto más reducido, más seguro y menos expuesto como puede ser su hogar, su terraza o su jardín. Para ello, muy posiblemente, opten por decorar con flores y plantas ese rincón de su hogar, o ese otro lugar tan especial y que quizá antes pasaba desapercibido, en el que cada día a las 8 de la tarde han encontrado la esperanza, la fuerza y la emoción compartida para superar la pandemia, en compañía de vecinos y familiares. O ese jardín donde, con seguridad, disfrutarán de grandes noches, cenas o barbacoas con amigos este verano. Todo esto, muy posiblemente, llevará a los consumidores a su centro de jardinería de confianza tan pronto sea posible. Y será así porque nuestro sector es vida, es belleza, es hogar, es familia y es amistad. Y es, además, un sector preparado y profesional, volcado con sus clientes con pasión y que merece todo lo mejor.
Por esto, también creo que la industria auxiliar tiene un papel fundamental de cara a los centros de jardinería y en la gestión de estos nuevos tiempos. En Floragard estamos determinados a mantenernos cerca de nuestros clientes, ofrecerles el mayor nivel de servicio posible, escucharles para poder, conjuntamente, encontrar soluciones en todos los campos del negocio.
En adelante tendremos que gestionar muchas y muy diferentes realidades y mostrar empatía, apoyo e implicación con nuestros clientes para salir de ésta juntos, por el bien de todos y por el bien del sector.

Juan Galindo
Dirección de ventas para España y Portugal de Floragard

